No podía ser de otra manera, de entre todas nuestras propuestas para el lanzamiento African Experience fue la elegida, no hubo dudas.
África es un continente que nos cautivó, con una cultura y tradición únicas. Mágica, salvaje, imponente, cromática, artesana e intensa, encontramos un continente lleno de recursos inigualables que no dejaron de sorprendernos.

¿Pero dónde está la relación con la cosmética? La pista la encontramos en el desierto del Kalahari con su zona de paisajes cambiante, donde se abre paso el delta del Okavando, el mayor delta del mundo. Es en ciertos parajes de este desierto dónde crecen de manera inusual miles de melones (de verdad, miles) y en este fruto estuvo la clave.

Ya desde la antigüedad, se conocían las propiedades del aceite del melón de Kalahari para mantener la salud de la piel y ayudar a su regeneración, pero analizando su alto contenido en tocoferoles es cuando hemos visto su alta actividad antioxidante. Este aceite es rico en ácido linoleico (omega 6) en más del 70%, convirtiéndolo en el aceite perfecto para ayudar a recuperar la estructura de la epidermis y devolverle su elasticidad.

Flechazo al instante y fichado como el mejor aliado para nuestra particular batalla contra los radicales libres y agentes oxidantes cuyo daño tanto nos preocupa en nuestra piel.