El sol aporta muchos beneficios, solo hay que googlear y la lista es interminable. Además, es innegable, mejora nuestro estado de ánimo con lo que vamos a ser hasta más felices. Sin embargo, existe un lado oscuro que debemos tener en consideración. Y aunque es cierto que en la actualidad son muchas las campañas para alertarnos de los efectos nocivos de la radiación UV, todavía son muchos los que piensan que tampoco es para tanto.  Sin embargo,

¿Sabías que la principal causa de envejecimiento prematuro de nuestra piel es la radiación solar? Y eso sin entrar en daños muchos más graves y peligrosos.

Pero ¿Qué es lo que pasa exactamente?

Todos sabemos que en la naturaleza los sistemas tienden a la sostenibilidad y el equilibrio. Por eso cuando algo se desestabiliza busca rápidamente volver a su estado inicial. Esto, tan básico, se puede extrapolar a todos los niveles. A nivel atómico, los radicales libres son átomos y moléculas que por alguna causa tienen electrones excitados o han perdido un electrón. O sea, que se han desestabilizado. Buscando de nuevo su equilibrio, reaccionan con las moléculas más cercanas. El problema es que las desestabilizarán y comenzarán a generarse reacciones en cadena.

Justo eso ocurre en la piel.

La radiación UV es capaz de convertir entre otras, a las moléculas de oxígeno en radicales libres. Y estos como hemos dicho, reaccionarán con las moléculas más cercanas para conseguir estabilizarse. Es decir, proteínas, lípidos, células de nuestra piel, cualquiera que le “pille cerca”. Y claro, les alterarán su estructura, las desestabilizarán y se empezarán a generarse reacciones en cadena. Los antioxidantes son moléculas buenas capaces de neutralizar los efectos de los radicales libres. El cuerpo tiene capacidad para sintetizarlas pero claro, no a la velocidad que sería necesaria porque no contaba con nuestra exposición prolongada a radiación UV. Y claro, sufrirá daños que se traducen en aparición de arrugas, engrosamiento de la piel, manchas, deshidratación, ese efecto de acartonamiento… Por eso las personas que han pasado mucho tiempo al sol sin protegerse y sin tratar su piel parece que tienen una edad mucho mayor y eso en el mejor de los casos.

Parece obvio, entonces lo necesario que es:

  • Protegerse con pantalla total que impida que los radicales libres lleguen a la piel y
  • Aportar dosis extra de antioxidantes que ayuden a la piel en su lucha

 

Por eso recomendamos especialmente nuestro tratamiento African Experience en esta época del año. Porque aporta un extra de antioxidantes en su forma más potente, es decir,  vitaminas C y E que juntas además potencian sus efectos. Este año, tómatelo en serio, bye bye radiación UV y a disfrutar del verano!

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