Nosotras eso de mens sana en corpore sano lo cumplimos a rajatabla así que tenemos que confesar que el yoga nos parecía un poco “flojo” como deporte. Reservamos dos horas a la semana al deporte y no nos parecía demasiado interesante invertirlas en esta disciplina. Siempre hemos sido más de cardio, saltar, correr, etc.

Pero bueno, después de leer los múltiples beneficios del yoga nos animamos a probarlo en diferentes etapas de nuestra vida; embarazos, estrés, sobrecargas de trabajo, etc.  El resultado…¡que estamos enganchadísimas! La sorpresa mayor ha sido ver como se tonifican brazos, core y piernas de una manera bastante rápida. Claro que esto entendemos que dependerá del tipo de yoga, nosotras hemos probado power y ¡guau!

Pero lo que más más nos ha enganchado es la parte final de las clases. La asana de savasana, son unos minutos que te dedicas a ti misma, a calmar tu mente de cosas que has hecho en el dia y de las que te quedan por hacer. Es un momento de reflexión, de ser consciente de tu persona, un stop, un reseteo que sienta de maravilla y además  aporta todos estos beneficios:

  • Calma la mente y fomenta el alivio del estrés y la depresión.
  • Relaja el cuerpo.
  • Reduce el dolor de cabeza, la fatiga y el insomnio.
  • Ayuda a reducir la presión arterial.

Por si no fuera bastante, el efecto buena cara, es inmediato. Al liberar toxinas y mejorar el descanso, la piel está más luminosa, menos fatigada y en definitiva radiante. Ahora en verano es un muy buen momento para empezar. Hay muchas playas, parques en las que se organizan grupos de yoga frente al mar o bajo la sombra fresca de los árboles. Os animamos a probarlo si no lo habéis hecho y contadnos si os gusta tanto como a nosotras!