Bienvenidas al desierto del Kalahari, en África. Se trata de un extenso terreno que ocupa parte de Botsuana, Namibia y Sudáfrica. Aunque tiene algunas zonas de dunas, su peculiaridad reside en la variedad de flora y fauna, ya que sus temperaturas son bastantes variantes y se dan lluvias abundantes. De hecho, a finales de agosto se produce un fenómeno de floración que hace surgir una manta vegetal por todo el desierto. Este es el origen del protagonista de este artículo: el aceite de melón del Kalahari.

Y es que, cuando atraviesas este extraordinario desierto, llaman la atención dos variantes de vegetación. Por un lado, un cactus llamado Hoodia Gordonii. Se caracteriza por albergar en su interior una cantidad de agua tan importante que supone un aporte imprescindible para las tribus que habitan la zona. La otra parte del protagonismo se la lleva el mencionado melón del Kalahari. Crece de tal forma que el paisaje parece que tiene una enorme alfombra en algunas zonas.

Después de vivir esa experiencia, llegó el descubrimiento. El hecho de que una fauna se desarrolle masivamente en un desierto te da una pista de la cantidad de agua y nutrientes que alberga la flora en su interior. Tras varias charlas con los locales, nos contaron los beneficios del aceite de melón del Kalahari y nos animamos a profundizar en su estudio. Así supimos que se trata de un aceite prodigioso para la piel.

¿Qué podemos conseguir con el aceite de melón del Kalahari?

Resulta que contiene un 70% de ácidos grasos y una cantidad aproximada de 2.800 mg/kg de Vitamina E natural. Es decir, entre dos y cinco veces más que el aceite de argán. De esto sacamos unos beneficios que convierten al aceite de melón del Kalahari en una bomba antioxidante que ayuda a:

  • Combatir arrugas y líneas de expresión.
  • Reestructurar la piel desde capas profundas de la epidermis.
  • Promover la elasticidad.
  • Hidratar la piel en profundidad, incluso en pieles secas e irritadas.
  • Y lo que más nos gusta: regenerar las células dañadas de la piel.

El contenido en ácidos grasos de este aceite ayuda a mejorar la función barrera de la piel, reteniendo la hidratación y manteniendo a raya los efectos de la polución. Es el aliado perfecto para todas las pieles: sensibles, secas, grasas… Se trata de un regulador de la producción de sebo en la piel.

Incluyendo también la absorción rápida y el tacto seco, no tuvimos dudas al incluirlo en nuestro Antiox oil para aportarle múltiples beneficios. Porque no solo se producen los que hemos contado, sino que además su vitamina E establece sinergias muy potentes con la vitamina C del Serum C+E.