Los radicales libres son moléculas químicamente inestables porque tienen un electrón desapareado. En la naturaleza, todos los sistemas tienden a la estabilidad y el equilibrio. Aplicándolo a nivel atómico, las moléculas se unen unas a otras creando enlaces que minimicen sus estados de energía. Y un enlace no es más que la unión de dos átomos que al compartir un par de electrones hacen que las fuerzas de atracción-repulsión entre ambas partículas se estabilicen disminuyendo la energía del sistema.

Entre las especies reactivas de oxígeno, se encuentran principalmente el radical anión superóxido (O2•), el oxígeno singlete  que tiene un par de electrones excitados (1O2), el radical hidroxilo (OH•) y el radical peróxido lipídico (LOO•).

 

Molécula de oxígeno estable vs radical oxigeno que ha perdido un electrón

Cuando las ROS > antioxidantes, los OH• , que son los más dañinos, y el singlete de oxígeno  buscando estabilidad, reaccionan rápidamente con los lípidos, proteínas, en general, con las moléculas que tengan a su alrededor y generando un proceso de reacciones en cadena.

Consecuencias de los radicales libres

Como adelantábamos, las ROS buscando estabilidad reaccionan con las moléculas cercanas. Como se observa en el esquema 1, se formarán otras moléculas y más radicales libres produciendo cambios en la estructura de las proteínas, lípidos, prostaglandinas y generándose daños en el ADN de las células. Estas modificaciones se traducen, por tanto, en cambios en la estructura de la piel lo que provoca:

  • Alteraciones en la función de barrera
  • Enrojecimiento de la piel como respuesta crónica

Además, la radiación UV, la oxidación lipídica, desencadena mecanismos inflamatorios, estimula las glándulas sebáceas de la piel y facilita la acción de las bacterias generando acné.

Al hablar de manchas en la piel puede producirse un efecto doble. Los radicales libres atacan a los melanocitos lo que se traduciría en blanqueamiento mientras que el peróxido de hidrógeno que se genera como subproducto de la reacción de las ROS y la activación por parte del organismo de los sistemas de defensa, estimula la melanogénesis aumentando la pigmentación provocando manchas oscuras.

Otra consecuencia de la respuesta de la piel ante el ataque de los radicales libres es el aumento en el crecimiento de la epidermis, traducido en engrosamiento de la piel. Este efecto junto con el daño producido en los genes codificadores del colágeno y la elastina provoca la aparición de arrugas profundas.